Ciudad Colonial: la cuna de los pedigüeños y los delincuentes

La emblemática Ciudad Colonial de Santo Domingo que por la riqueza histórica que representa fue declarada patrimonio de la Humanidad en 1990 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco), se ha convertido en el lugar preferido de los delincuentes, parqueadores, pedigüeños e indigentes que acosan a turista y residentes.

Según algunos comerciantes y residentes que pidieron reserva de sus nombres, pese a la vigilancia del Cuerpo de Seguridad Turística en algunas áreas de la zona, el hostigamiento de esta especie de sablistas urbanos raya en molestia y por vía de consecuencias deja un mal sabor tanto a locales como extranjeros, que deciden darse un baño de la historia colonizadora.

Solo basta entrar a alguno de esos negocios ubicados en las zonas más pobladas para escuchar las quejas de residentes en las calles Arzobispo Noel y la Espaillat, quienes ya lo ven como “normal”. “Aquí hay un grupo de locos que te piden y hasta te caen atrás para que le des dinero”, dijo un comerciante que no quiso revelar su nombre “para evitarse problemas”.

Asaltos a toda hora.

Para José Medina, un residente por más de tres décadas en la Ciudad Colonial existen dentro de la ciudad amurallada, “dos zonas coloniales”.

Una que tiene prioridad para las autoridades y otra donde la vigilancia de Politur es nula específicamente de la calle Mercedes hacia el norte.

“Los carteristas, los que roban retrovisores y los que arrebatan celulares actúan a sus anchas de Las Mercedes hacia arriba y el turismo es cero”, dijo Medina.

Según explica, en monumentos históricos como las Ruinas de San Francisco, el llamado Lienzo Colonial y las ermitas de San Antón, San Miguel y Santa Bárbara los touroperadores se niegan a llevar turistas por la inseguridad que hay.

Esto deja a los residentes del sector San Miguel tener que vivir los innumerables sucesos donde un “corre-corre” se arma, porque un delincuente atracó algún vecino y ni decir lo que sucede con alguien que dejó su carro bien lejos para ir a los museos o monumentos históricos y al volver se encuentran con la desagrable sorpresa de que su vehículo fue desmantelado.

La falta de parqueo

Diseñar la Ciudad Colonial sin parqueo donde hay tantos bares y restaurantes aleja a visitantes locales. Oisoe inició la construcción de un parqueo en La Atarazana pero está en total abandono. “Esto fue diseñado para turistas, no para los dominicanos. El turista llega en una guagua por la Avenida del Puerto, hacen el recorrido a pie y se van. Ellos no tienen carro”, explicó un dueño de un negocio en La Atarazana.